lunes, 1 de enero de 2018










¡CIPOTE NOMBRE!



«Sólo el que sabe es libre, y más libre el que más sabe…Sólo la cultura da libertad…No proclaméis la libertad de volar, sino dad alas; no la de pensar, sino dad pensamiento.  La libertad que hay que dar al pueblo es la cultura».  Miguel de Unamuno – Escritor.

Vista parcial de la "Cumbre" Cultural de Cundinamarca, en el salón Atanasio del Hotel Tocarema. (Girardot - Colombia)

El 28 de noviembre,  cuando Tutú y Batuta - Academia de Arte  presentaba en el auditorio del Banco de la República un concierto con sus niños artistas; Fabio Vásquez Ramírez y el  gestor cultural Armando García Yepes  preparaban la II Muestra Regional de Artes Plásticas (así los “fariseos” intentaran la noche de apertura robarse los merecimientos) y,  próximos al I Festival Internacional de Literatura y Afines de Girardot, organizado por el Banco de la República de Girardot  y el escritor Ricardo Infante, en el salón Atanasio,  del Hotel Tocarema,  se llevaba a cabo la ¡Cumbre Cultural  de Cundinamarca!

¡Tronco de nombre grande pa’ continuar en lo mismo! (Así hubiera exclamado El Flecha).

Mientras gestores culturales y empresarios temerarios, desde varios años atrás, ofrecen su tiempo, su capital económico, en el Hotel Tocarema, los “cacaos” de Cundinamarca (incluido por supuesto Girardot), en una descumbrada reunión suntuosa, fingían la creación de pócimas mágicas para descifrar con su sabiduría un problema sobre diagnosticado.

Lo más insultante es que la descumbrada reunión la realizan en Girardot; un municipio en donde la Cultura ha sido un tema despreciado por la administración municipal.

domingo, 17 de septiembre de 2017




LA REVOCATORIA EN GIRARDOT:

 RAZONES Y SINSABORES


“En la vida no existen soluciones.  Existen solo fuerzas en movimiento.  Es preciso encontrarlas y las soluciones vienen atrás.”  Antoine de Saint-Exupéry.


Edificio de la alcaldía municipal (Girardot -Cundinamarca).

Es imposible iniciar este artículo sin marcar terminantemente que los últimos dos periodos de gobierno, con sus respectivos alcaldes, son los episodios más desafortunados para Girardot en su historia contemporánea. 

Reiterada mi posición, voy a referirme a la revocatoria del mandato del próximo 24 de septiembre.  Revocatoria que es necesaria como “pedagogía política”, pero que no marca un cambio de rumbo real como el que prometen sus promotores e impulsadores.

En nombre de la Democracia se le ha mentido al pueblo sistemáticamente, elección tras elección; y esta no es la excepción.

¡Dignidad, orgullo, vergüenza, honor!, palabras blandidas para incitar al pueblo a votar en favor de la revocatoria.  La única vez que los Mesías recuerdan la palabra Democracia es para invitar a votar a su favor. 

Tengo ante esta revocatoria dos posiciones antagónicas, que, por serlas, no dejan de ser coherentes y admisibles.  Observo una situación práctica y, por otro lado, una condición que envuelve conceptos morales y éticos dentro de una “pedagogía política”.

domingo, 27 de agosto de 2017




Colectivo cultural Senderos


CÓMO SE VIVE UN SUEÑO.



"Diseñar y promover actividades  que faciliten la salvaguarda y desarrollo de expresiones artísticas y culturales de la comunidad girardoteña y de la región. Empoderando a los diversos sectores de Girardot y municipios vecinos, a través de la investigación que conduzca a la recuperación de nuestra memoria histórica y poder así rescatar el reconocimiento de nuestra identidad".  Misión del colectivo cultural Senderos.

Miembros fundadores del colectivo cultural Senderos.  De izquierda a derecha, Rodolfo Rodríguez Delgadillo, Bárbara León  Gómez, Elmar Darío Pautt Gutiérrez, Alexio Osorio Villegas, Angélica Araujo Lemus, Freddy Laverde y Armando García Yepes.  Julio César Arteaga  (no aparece en esta fotografía).

La idea del colectivo cultural Senderos nace de mi desesperanza, del vacío, de entender que el poder gubernamental por la Cultura va en contravía de las necesidades e intereses de los que creemos que es una prioridad para nuestra sociedad.

Cuando me encontré con tantas diferencias estructurales, institucionales y organizacionales dentro del consejo de cultura, del cual soy miembro, comprendí que el paso a seguir era invitar personas que por su gestión y trayectoria amaran la Cultura desinteresadamente.

A finales de diciembre del año pasado comencé a contactarlos.  La única coincidencia que nos identificaba era que cada uno empujaba solitario desde su lado.  Era una fuerza fragmentada y algunas veces disminuida.

Llegaron a mi cabeza nombres como el del médico veterinario Rodolfo Rodríguez Delgadillo, arte rupestre puro; Angélica Araujo Lemus, gerente y directora de Tutu y Batuta Academia de Arte; Bárbara León Gómez, fundadora del Club de Lectura Girardot; Alexio Osorio Villegas, gerente del Banco de la República; Armando García Yepes, gestor cultural y fundador de “Misión Panche”.  Julio César Arteaga, actor para teatro, cine y televisión además de director teatral.  

Lo anterior es anecdótico.  Lo trascendental llegó luego.

El 25 de enero de 2017 fue nuestra primera mesa de trabajo.  Julio César presentó al grupo a Freddy Laverde, representante de Entés T.V., quien después de conocer el proyecto decidió acompañarlo.

En un punto que convergimos desde nuestro inicio  fue en que seriamos ajenos a cualquier tema político.  Conscientes de la necesidad de independencia.

Orlando Barragán Bergaño, invitado que posteriormente decidió no acompañarnos por razones personales, aportó para la construcción de los objetivos del colectivo.

Se institucionalizó una reunión semanal esmerándonos en construir un colectivo cultural que hoy se conoce como "Senderos".  Con un eslogan que proyecta nuestro deseo para la mayoría de los girardoteños: "Por los caminos de la Cultura".

lunes, 14 de agosto de 2017




MIL ALMAS: ¡ES TIEMPO DE CULTURA!



Un haz de alegría aparece y no es mentira.  Cambia los grises y los oscuros por arco iris envolventes, cometas saltarinas en medio de las nubes, saltimbanquis amigos y bandas musicales que se acompañan de ángeles portando el bastón de la avanzada.

Mil Almas se escuchan a lo lejos, portando de estandarte una máxima que exige ¡Es tiempo de Cultura!








Colectivo Cultural Senderos.  Con el apoyo del Banco de la República.



lunes, 31 de julio de 2017





¡VIBRÁFONO, CUCARRONÓFONO Y
 GRAN INSPIRACIÓN!


“(…) alguna vez estuvimos en la misma posición de ellos, de no saber absolutamente nada y ver muchos músicos grandes y uno decía: «¡guau! Qué increíbles son y nosotros queremos llegar a eso» (…) y alguna vez fueron nuestra motivación y (…) ahorita se voltean los papeles (…) llegar a los jóvenes es importante porque para ellos va a ser motivación, va a ser poder descubrir otras cosas que de pronto no han podido encontrar habitualmente en sus vidas”.  Víctor Hugo Castrillón – Pianista y director de Amaretto Ensamble.

Los hermanos Camilo y Sebastián Trejos en los extremos.  Víctor Hugo, pianista y director de Amaretto Ensamble; David Camilo Heincke al tiple y Ricardo Díaz, clarinetista.

He optado por dar rienda suelta al placer de escribir sobre un tema exultante, pletórico de sencillez, excitante.  Porque precisamente cuando el hombre permite que las bajezas morales se impongan a la sensibilidad del espíritu, se va perdiendo de manera insospechada el hilo conductor que alimenta a la vida.
Amaretto Ensamble, un grupo de jóvenes que impregna folclor latinoamericano y colombiano, hizo explotar el auditorio del Banco de la República de Girardot el pasado 12 julio, en un concierto que duró más de una hora por petición del público.
No valieron los gestos de cansancio físico ni las bromas explicando que la presentación ya había terminado.  La mayoría de los asistentes pedía de pie y con aplausos que la conexión que Amaretto Ensamble había establecido con ellos no se rompiera. 
No es fácil describir lo que este grupo de muchachos venidos de Pereira, Armenia, Chinchiná y Riosucio (Caldas), fueron capaces de transmitir con una espontaneidad y facilidad casi que inédita en los grupos artísticos de gran nivel.  Con ellos se rompe el celofán con el que muchos envuelven el arte. 
Ese celofán ha logrado, equivocadamente, presentar lo artístico como un ornamento exclusivo que no le es permitido a ciertos estratos sociales.  Nada más alejado de la intención del artista, que es hacerse conocer de “todo el mundo” y, de la esencia del arte mismo, que en parte es enaltecer la condición del ser humano dignificando su existencia.
En la mañana del mismo día de la presentación, Amaretto Ensamble se involucró con un grupo de niñas y niños de un establecimiento educativo cercano al banco. 
Los hermanos Camilo y Sebastián Trejos, en bajo y percusión, acompañados de David Camilo Heincke en el tiple, Ricardo Díaz en el clarinete y Víctor Hugo Castrillón en el piano, motivaron a los chicos llevándolos al extremo de lo desconocido.  Les permitieron sentir los instrumentos con cada una de las interpretaciones y explicaciones que ofrecieron con la sencillez de quien concibe el presente como resultado del pasado.  Ellos también fueron niños.
Con la propiedad de un ser humano sensible, Víctor Hugo, el director del grupo, manejó con afabilidad el alboroto emocionado de aproximadamente ochenta adolescentes. 
Preguntas y exigencias de todo tenor irrumpieron en el auditorio del Banco de la República; “¡que el señor del bajo cante un reggaetón!; que cuántos años suman todos; que a qué edad aprendieron a tocar los instrumentos, que cuánto duraron aprendiendo”. Dudas iban y venían. La primera parte había sido un éxito.  Habían conectado con las niñas y los niños.
Amaretto Ensamble, en un "concierto pedagógico" con alumnos de una institución educativa de Girardot.

La noche llegaría trayendo consigo nuevas sorpresas. 
La primera fue que el público, como algo inusual, comenzó a llegar antes de las seis y quince de la tarde; a las siete de la noche la fila para ingresar era extensa y se presentía  que no habría espacio “pa tanta gente”.  En efecto algunos asistentes disfrutaron del concierto sentados fuera del auditorio.
Los artistas llegaron vistiendo trajes de color negro; una corbata del mismo tono se anudaba a sus voces sin lastimarlas. El concierto estaba por empezar.
De ahí en adelante todo fue sorpresa.  La celebración inesperada de los cumpleaños de Ricardo Díaz, el clarinetista y la interpretación de “Juambuco”, inspirada por su sobrino.  ¡Vaya historia personal e íntima que relató! 
No quedó atrás la emoción del director Víctor Hugo, cuando interpretaron “Anhelos”; un bambuco de su autoría creado junto a Harold Correa. 
La innovación no faltó.  Sorprendieron con un instrumento al que llaman “cucarronófono” con el cual interpretaron el pasillo “El Cucarrón”.  Es un insecto artificial dispuesto sobre una rueda de bicicleta, que al hacerla girar produce el sonido del coleóptero, y que como todo lo de ellos, tiene su propia historia sentimental.
Junto a el “cucarronófono” esperaba su turno el vibráfono.  Ambos instrumentos fueron en parte responsables del primer puesto en la modalidad de grupo instrumental obtenido en el Festival del Mono Núñez, en Ginebra, Valle del Cauca, en el 2016.
El don de gente, la sensibilidad, el humor fino, el respeto, el talento artístico y el compromiso con el público, hacen de Amaretto Ensamble un grupo musical auténtico, que rompiendo paradigmas y formatos preestablecidos, incursiona, por su cercanía con el público, en un terreno desconocido para los demás grupos y tal vez escandaloso para algunos críticos anquilosados y conservadores.
Una vez más el Banco de la República aporta con esta clase de espectáculos culturales al reconocimiento de artistas colombianos y a la divulgación y salvaguarda de nuestro patrimonio musical.

domingo, 2 de julio de 2017






NUMEROFOBIA AGUDA


“Se ha pretendido que el mundo esté regido por números; todo lo que yo sé sobre esto es que los números dicen si un país está bien o mal gobernado”. (Johann Wolfgang von Goethe).



Una sorpresa inexplicable, en un sector del municipio, originó la noticia que publicó El Tiempo en su portal el 20 de junio anterior, en donde resaltaba el incremento de homicidios en Zipaquirá y Girardot este año.

Y digo inexplicable porque ya existían estadísticas del 2015 en donde el Instituto Nacional de Medicina Legal indicaba que en Girardot habían ocurrido 47 homicidios.  Que recuerde a nadie en Girardot le preocupó.

En otro escenario, algo similar ocurrió con la “autorización” otorgada al alcalde designado para refinanciar parte de la deuda asfixiante de la casi ciudad. Olvidaron los concejales hablar del comportamiento de la DTF (tasa variable), tasas bancarias, periodo de gracia, además de explicar financieramente la trepada de los intereses, en caso de que algunos créditos se refinanciaran. (Hablo de sumas reales aproximadas a los mil millones de pesos por un solo crédito).  No tuvieron el tiempo suficiente para asesorarse.

Al comentarle a cierto concejal sobre esto, se limitó a murmurar una frase, algo así como, “(…) si, los números dicen algunas cosas…”

No concejal.  Cuando hablamos de deuda pública, ¡los números lo dicen todo! Y ningún intento diferente que no tenga que ver con cálculos, presupuestos, proyecciones, tasas de interés, amortizaciones, riesgo, sirve absolutamente para nada.  ¡Fuera la oratoria inútil!