viernes, 16 de marzo de 2018






COMEDIA COLOMBIA

«El fuero para el gran ladrón, la cárcel para el que roba un pan».  Pablo Neruda.


Congreso de la República de Colombia

Nunca he sido adepto a las comedias; menos a las norteamericanas.  Por accidente, la semana pasada, en la medianoche, llegué a una de ellas en televisión titulada «Las locuras de Dick y Jane».

Dick es el clásico hombre estrato tres, para nuestro medio, casado con una mujer del mismo nivel.  Un buen día es ascendido a vicepresidente de comunicaciones, ignorante de que su empresa mentora se declarará en quiebra y que su promoción es una trampa.

Una vez desempleado la desgracia llega al hogar de él y de su esposa Jane.

Cuando ya no existe la posibilidad de más ruina, entre ellas el corte del servicio de la luz, del agua, el remate de la casa, la venta de cada uno de los enseres; el embargo del césped y la interrupción de la construcción del jacuzzi, frecuente demostración moderna del «merecido ascenso ejecutivo», deciden buscar empleo en lo que sea, con tal de comer; con lo que consiguen reducir sus egos a la mínima expresión.

Sumergidos en el fondo de la tragedia, a Dick se le ocurre una “brillante” idea: ¡convertirse en asaltantes a mano armada de supermercados! 

Una vez superados todos los niveles de aprendizaje, sorpresas, tropiezos y equivocaciones, al final la familia recupera su nivel socioeconómico, sobrepasándolo. Cada bien anterior fue superado en tamaño, número y valor.